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6 Señales que Revelan una Cultura Tóxica en una Iglesia


Esta semana recibí un email del Pastor Carey Nieuwhof y me vi en la necesidad de traducirlo y adaptarlo conforme a lo que he aprendido en estos 20 años en el evangelio.

Cada iglesia tiene una cultura. Pero, ¿cómo sabes si la cultura de tu iglesia es tóxica?

Más importante aún, ¿cómo saber si como líderes estamos creando una cultura saludable en la iglesia?

A través de los años he compartido con muchos líderes de la iglesia y la triste realidad es que no escasean las historias y experiencias tóxicas sobre la cultura de la iglesia en general.

Pero siempre he tenido la esperanza de que no tiene que ser así, y en Nuevo Comienzo lo hemos comprobado. A ser expuesto a lideres y congregaciones con atmósferas de amor y honra, he tenido que reconocer y arrepentirme de mi propio comportamiento tóxico. Y con el fin de rectificar eso, me he puesto a estudiar e investigar sobre el tema, y hoy mas que nunca entiendo que como líderes somos los arquitectos de la cultura, ya sea que tengamos la intención o no, le damos forma a la cultura.

Para crear una cultura saludable debemos estar consciente de las señales de una cultura tóxica. Entonces, ¿cómo sabes si la cultura de tu iglesia es tóxica? La Biblia nos da consejos prácticos, en Gálatas 5:16-23 vemos una lista que sirve como un chequeo de salud personal y de la congregación.

A continuación, 6 señales de advertencia que son aplicaciones prácticas de ese texto, 6 señales que revelan que su cultura eclesiástica es tóxica.

1. La iglesia parece un debate politico donde los mejores politicos ganan.

Una señal de una cultura tóxica es que tienes que jugar a la política para hacer algo. Sabes que las cosas se han vuelto políticas en tu iglesia cuando: Las decisiones rara vez se toman de la manera en que se supone que deben tomarse. La mayoría de las decisiones se toman fuera de las reuniones o de cualquier proceso acordado. No puedes obtener un sí sin ofrecer algo a cambio. Tienes que usar la maña continuamente para ser escuchado. Si siempre estás compitiendo, ejerciendo presión y buscando el favor para tomar la decisión correcta, es una señal de que tu organización no es saludable. En la iglesia local, tener que jugar a la política para ganar es una señal segura de que hay pecado. Procuras la salud de la organización cuando haces lo que dices, lo harás de la manera que dijiste que lo harías.

2. Lo que se dice públicamente es diferente a lo que sucedió en privado.

Otra señal de que la cultura se está volviendo tóxica es cuando lo que se dice públicamente es diferente de lo que sucedió en privado. Cuando hay un giro en cada tema y nada se puede decir públicamente sin "estar de acuerdo" en lo que se dice primero, las cosas están mal. Por supuesto, hay momentos en que una situación es delicada y se necesita "ponerse de acuerdo" en lo que se dice públicamente para honrar a todos los involucrados, pero en muchas organizaciones, algunas cosas que se hacen de manera privada se pueden anunciar públicamente de la misma manera. Y para estar seguro... cuando esté elaborando cualquier tipo de declaración pública, debe prestar atención a las palabras que usa y quizás incluso encontrar un acuerdo sobre ellas. Pero el producto final nunca debe ser lo contrario o incluso diferente a lo que realmente sucedió

3. Cuando se trata el conflicto hablando DE las personas en vez de hablar CON ellas.

Esta es la regla de oro del conflicto: hable con la persona con la que tiene un problema, no sobre ellos. En demasiadas iglesias y organizaciones, esto es lo contrario. La gente habla de la gente en lugar de a ellos. La iglesia debe ser la MEJOR organización del mundo para enfrentar conflictos. Pero a menudo, podemos ser los peores. La próxima vez que quiera hablar sobre alguien (chismear), hable con ellos. Si no puedes o no quieres, hay algo mal. Tratar de resolver el conflicto chismeando acerca de la persona con la que estás enojado es como tratar de extinguir un incendio con combustible. Claro, de vez en cuando se necesita el consejo de un líder o mentor para tener claridad en el asunto y saber cómo tratar la situación.

4. Las peleas y divisiones en la iglesia son normales.

El conflicto es normal. Las peleas de la iglesia no deberían serlo. Sin embargo, hay tantas congregaciones que viven en una pelea perpetua. Un día es la música. El día siguiente es el grupo de ujieres. El siguiente es un miembro del liderazgo al que todos se han unido, etc.

Sino se evita el punto 3 (hablar de ellos) la iglesias ver las peleas como algo normal.

Otra razón por la que las iglesias pelean regularmente es porque las preferencias personales han triunfado sobre la misión de la organización. Cuando los miembros deciden que lo que quieren es más importante que lo que otros quieren o la iglesia necesita para progresar su organización se encuentra en graves problemas. Eso sucede, esencialmente cuando tenemos a una persona o grupo egoísta en contra de otros en la congregación. Si esto no se confronta corremos el riesgo de que todo se disuelva.

5. Hay una mentalidad de “aquellos” y “ellos” y no de “nosotros”.

En el lenguaje de la iglesia siempre debemos referirnos a "nosotros", no un "aquellos" y “ellos". Fundamentalmente, ser cristiano nos hace morir a nosotros mismos y elevarnos a algo más grande que nosotros mismos. Algunos cristianos olvidan eso. Si la mentalidad de "aquellos" y "ellos" existe entre su iglesia y la comunidad, sera una iglesia enferma y afectara el crecimiento. El trabajo de un líder es elevar la visión lo suficientemente alta y lo suficientemente urgente como para que todos seamos más grandes que cualquiera de nosotros. Unidos, la iglesia siempre logrará más de lo que dividiremos.

6. Nadie toma responsabilidad.

…entonces, ¿quién va a arreglar la cultura de su iglesia? Ninguno. Alguien. Cualquiera menos yo. Mientras los problemas, adversidades y dificultades sean culpa de alguien más, las cosas nunca mejorarán. Una señal de que su iglesia es tóxica es que nadie asume la responsabilidad. En cambio, la gente simplemente culpa a los demás. Puedes culpar a la cultura, al pastor, al líder o a cualquier otro, pero hasta que no te responsabilices, las cosas nunca mejorarán. La culpa es lo contrario de la responsabilidad. Los líderes que detienen el ciclo de la culpa y se responsabilizan tienen el potencial de introducir cambios reales. Pero si tú dices... "No soy responsable de todo eso”, puede ser que sea cierto. Pero es probable que seas responsable de algo de eso. Posee lo que puedas. Posee todo lo que puedas. Si nadie más lo hace, asume tu la responsabilidad, haciendo así llegaras a ser y crearas una cultura más saludable. Creamos lo que somos, comienza contigo mismo y veras como eso alejara a personas enfermizas que rechazan ser mental y espiritualmente saludables.

#liderazgo #cultura #eclesiatico #iglesia #pastor

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